martes, 8 de diciembre de 2009

DIANA

El amanecer se desliza despacio por tu mente
haciéndote oír los latidos de mi corazón,
lleva contigo mis palabras y grita al viento la razón de tu existir,
he de verte dormida bajo un haz de luna,
mientras guardas en secreto los misterios de tu piel desnuda.
Con el tibio calor de tu cuerpo lléname el deseo de tenerte,
enciende el fuego de tu vientre y toma el tiempo entre tus manos,
no dejes que los recuerdos te hagan presa del pasado,
mas si alguna vez llorases niña mía,
rompe las tristezas que queden al borde tus ojos
cogiéndote del tierno consuelo que sobre mi pecho duerme,
tus lágrimas saladas se mezclarán con el sabor de mis besos,
calmando así la congoja de tu dulce mirada.
Ese lunar resbala por tu mejilla señalándome el camino de tu boca,
sin siquiera saber que al final de este día me atraparás
entre los hilos de tu ropa.

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