sábado, 27 de febrero de 2010

ESCLAVO DEL PENSAMIENTO

Apartar los vidrios rotos de una llaga que no para de sangrar es una acción
irremediable que mi cuerpo y mi mente se niegan a cumplir aunque el
sufrimiento les arranque el alma poco a poco,
soy esclavo de una tortura que me doblega día tras día,
no se si podré soportar tanto dolor,
mi eterno homicida es el tiempo que sin piedad tritura mis sueños;
acostado en el suelo me encuentro
sintiendo como la humedad me carcome los huesos,
el precio que me cobra la vida es muy alto
y soportarlo sobre mis hombros me ha dejado destrozado el pensamiento,
llegará la hora de mi muerte y mi tristeza será eterna;
si el cielo o el infierno me intentan reclamar,
buscaré refugio en un lienzo de miseria
porque el cielo sería un castigo inmisericordioso para mi piel
y el infierno como castigo no alcanzaría para cubrir mis pecados.
La historia de este libro que no tiene inicio ha sido escrita con sangre,
ya que sonaría absurdo pensar que el fuego consumiría
el lamento ignoto de un silencio hecho letra
por la inmunda tinta de un siervo cautivo del destino
arrojado al cieno cerebral de la humanidad.

sábado, 13 de febrero de 2010

VOLVER A VER

Los dedos de mi mano se perdieron junto al papel amargo de una noche onírica, yo los ví alejarse desde el umbral de una taza de café, recuerdo vagamente verlos muy tristes sobre el tapete de una mesa sucia, sin embargo los deje abandonados a su suerte. Los eché de menos una tarde en el cálido jardín de una luna atrapada en el estanque, los busqué desesperadamente sobre un charco de visiones que nadaban en mi mente, nunca pensé sentir tanto su ausencia...los lloré en silencio por mucho tiempo queriendo borrar el rastro de una angustia clavada en mi garganta, me senté junto al fuego para tomar entre mis manos el calor aciago que sus llamas me brindaran, sentí que no fui bueno porque ni el viento me hablaba y aunque suplique con el alma trastornada, sólo los delirios de un futuro sin ustedes me aguardaba.
Ahora, en la oscuridad, lamento no haberle dado los sueños de mi cuerpo, pero seguro estoy que al caer el brillo de una ilusión que ya no arde, buscaran el camino de regreso para darle luz a un pensamiento forjado en la razón de un loco que volvió a vislumbrar la lucidez en los gritos pepetuos que su voz le arrebataron.