Deje la habitación vacía la noche que el viento rompió al cielo en llanto,
la humedad de las paredes bajo mi piel penetraba y caló entre mis
huesos dándole al invierno un toque mortal de helada presencia.
Me perdí en los recuerdos de días aquellos
que con ilusión en tus esquinas me abrigaba,
pase mis dedos por el borde empolvado de la ventana
llenándome el deseo de quedarme
tan sólo de ver en el reflejo del cristal de tus lunas
la melancolía absurda que hay en mí.
¿Que valor tiene un cuadro de concreto me pregunto?...
mi alma responde: Mucho, porque has dejado ahí parte de tu vida.
Llevaré las cosas que me hagan falta hacia nuevos destinos,
dejándole al pasado la nostalgia de mis primeros sueños
que en el tiempo se cumplieron.
Ví el rastro que dejé en el umbral de la puerta
y lloré amargamente mi partida,
me senté sobre la piedra que el camino me ofreciera
para meditar con silenciosa mirada
las murallas de un proyecto cubierto de sueños
que este día sobre el horizonte se levanta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario