Escapó el tiempo por mi ventana
una tarde que dejé al olvido apropiarse de mi alma,
trastornando el poco juicio que mi piel envolvía bajo el frágil manto de la cordura....
¡No quiero que te acerques más!...
¿Qué eres? ¿Qué fuiste? ¿En qué te convertirás?...
Te veré sufrir si te escondes entre las grietas de mi inquebrantable agonía,
llorar no es una salida pero hay veces que es mejor ahogarse en llanto
que terminar siendo un tonto suicida.
Me amarga el deseo obseso de tu reflejo en las fuentes de mi insanía,
hoy reclamo al viento el último suspiro que arrancamos de tu boca,
quien piensa que esto es una locura
no sabe aun cuán demente y perverso
pueden ser los naufragios de un amor
al frenesí impetuosos de una lágrima impávida
en el océano de tu belleza.
Camino lentamente por el borde de un precipicio
dejándome arrastrar por el grito embriagado de la luna,
lo tengo todo y nada, pero ya ni eso importa,
estoy resuelto a delirar por siempre en la prisión
efímera de los amantes pero sólo el silencio
se abigarra sin sentido entre mis lamentos,
dudo un instante, aligero la carga, es de día pero no amanece.
una tarde que dejé al olvido apropiarse de mi alma,
trastornando el poco juicio que mi piel envolvía bajo el frágil manto de la cordura....
¡No quiero que te acerques más!...
¿Qué eres? ¿Qué fuiste? ¿En qué te convertirás?...
Te veré sufrir si te escondes entre las grietas de mi inquebrantable agonía,
llorar no es una salida pero hay veces que es mejor ahogarse en llanto
que terminar siendo un tonto suicida.
Me amarga el deseo obseso de tu reflejo en las fuentes de mi insanía,
hoy reclamo al viento el último suspiro que arrancamos de tu boca,
quien piensa que esto es una locura
no sabe aun cuán demente y perverso
pueden ser los naufragios de un amor
al frenesí impetuosos de una lágrima impávida
en el océano de tu belleza.
Camino lentamente por el borde de un precipicio
dejándome arrastrar por el grito embriagado de la luna,
lo tengo todo y nada, pero ya ni eso importa,
estoy resuelto a delirar por siempre en la prisión
efímera de los amantes pero sólo el silencio
se abigarra sin sentido entre mis lamentos,
dudo un instante, aligero la carga, es de día pero no amanece.
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